¿Es la nutrición importante para nuestra piel?

¿ES LA NUTRICIÓN IMPORTANTE PARA NUESTRA PIEL?

La respuesta es SI! La piel es el órgano más grande y periférico del cuerpo humano y como tal, necesita de procesos fisiológicos mediados por muchos nutrientes, algunos de ellos esenciales; es decir, que no puede fabricar el organismo por cuenta propia. 

La mayoría de las enfermedades que cursan con deficiencias nutricionales producen un deterioro visible en la piel y muchas veces, las primeras manifestaciones de una enfermedad se observan por cambios en su apariencia. 

Si bien  está claro que la falta de nutrientes impacta sobre el aspecto y la salud de la piel, no menos importante es el efecto que puede producir el EXCESO de nutrientes ya que éstos pueden aumentar significativamente la producción de sebo y modificar la producción de colágeno.

¿Qué podemos hacer para evitar esta situación?

Se debe mantener siempre una alimentación balanceada, que mantenga un bajo índice glicémico, sea moderadamente hiper-proteica, baja en sustancias alergénicas, una cantidad adecuada de grasas y balanceada en ácidos grasos de distinta longitud, pocos carbohidratos simples y una adecuada cantidad de fibra e hidratación.

Por ejemplo, una dieta restrictiva en grasas, condiciona una progresiva sequedad de la piel con mayor formación de arrugas y dieta con disminución importante de proteínas, propician la pérdida de firmeza condicionando inevitablemente flaccidez generalizada.

En el otro extremo, la obesidad, puede producir cambios importantes en la piel tanto en su funcionalidad como en su estructura, terminando en patologías como: acantosis nigricans, acrocordones, queratosis pilar, estrías por distención, hirsutismo, linfedema, hiperqueratosis plantar, insuficiencia venosa crónica, celulitis, infecciones dérmicas, etc.

¿Cuál sería entonces la intervención dietética a realizar?

Además del equilibrio nutricional, se deben mantener suficientes aportes de: 

Vitamina C: indispensable para la formación del colágeno, pero la exposición al sol, el hábito de fumar y otros pueden aumentar las necesidades de este nutriente.

Flavonoides: son un grupo de sustancias altamente antioxidantes, capaces de proteger tanto el medio extra e intracelular. Su aporte puede lograrse mediante vegetales, té verde, frutas como el arándano y otras bayas y bebidas como el vino (siempre con moderación).

Nutrientes plásticos: son los aminoácidos necesarios para la fabricación de fibras de colágeno y elastina y los glicosaminoglicanos que aportan hidratación a los tejidos, y más específicamente a la piel.

Hidratación: es imprescindible para la elasticidad de la piel, ya que los glicosaminoglicanos basan gran aporte de su estructura en moléculas de agua y, por esta razón, cuando la piel se deshidrata se acentúan los surcos dérmicos y la piel pierde su elasticidad.

Nuestra alimentación es un pilar fundamental para poder mantener la buena apariencia de nuestra piel. Debe ser balanceada y armónica ya que un correcto equilibrio de macro y micronutrientes determinarán muchos aspectos estructurales y nos darán como producto final una piel con “aspecto saludable”.

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